Horus Jepri I. El Escudo Rojo Episodio 3

EGIPTO A.C. -10 AÑOS MÁS TARDE-

Cuenta la leyenda que, dentro de una cueva se encuentra un Gran Escudo, llamado “El Escudo del Mundo”, un Escudo Rojo, la leyenda dice que, aquel que obtenga ese escudo y encuentre al animal sagrado, será aquel que manipulará el destino de Egipto y del mundo.

– Muchos han querido buscar ese escudo, y cuando consideran que lo tienen cerca, se dan cuenta que ese escudo no es el escudo correcto – Habla Gebsu con su nieto Horus.

Horus, el nieto de Gebsu es el nieto más poderoso de su legado, su nombre significa vencedor, Horus, cuyo porte es de una estatura media, de piel morena clara y ojos grises, quien de entre sus hermanos y ascendientes ha demostrado valor, respeto y dignidad a la sangre de su pueblo.

Después de la invasión al Imperio Enemigo, Ramsés le otorgó a Gebsu, el Título de Sacerdote, pues sus dotes y sus talentos son asimilados a los dioses de la época.

Sus conocimientos tácticos, han ayudado al faraón Ramsés a invadir nuevas tierras desde las que se encuentran por todo el Bajo Egipto, como por todas las que se encuentran por el Alto Egipto.

– ¡Debes estar listo, pues éste viaje sin retorno, te hará cada vez más fuerte, pero igual, puede costarte la vida! ¡Conozco tu carácter Horus, y tu carácter, te estará ayudando!

– ¡Estoy listo para todo Gebsu! ¡Años de entrenamiento, me han de servir para afrontar todo peligro! ¡Prometo que no te fallaré! ¡Juro que no le fallaré a Egipto, ni al mundo!

– ¡Muy bien Horus! Anda, toma la espada y el Kopesh, enváinalos y llévatelos; ¡pues te servirán de mucho! Mas adelante del desierto, se encuentra un pequeño pueblo, te verás con una dama, nieta de una bruja, tal vez ella o su abuela te ayuden a encontrar El Escudo Rojo.

– ¡Muchas gracias Gebsu! ¡Ésta espada y éste Kopesh, los protegeré como a mi propia vida!

– ¡Ten mucho cuidado, Horus! ¡Que los dioses egipcios te protejan en el camino! – concluye Gebsu. Horus toma su fiel equino, un gran caballo de color miel, sus crines eran de una pigmentación rubia, casi dorada, sus patas de calzado alto y sus galopes al andar eran tan finos como si se tratase del caballo de un emperador romano, era conocido como Sultán por su frente, pues se podía ver un careto fino y de color nevoso.

Continuará…

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